25 octubre, 2005

Revisión de expectativas

Hace unos pocos días, comenté aquí que las expectativas de los expertos en economía encuestados por Banco de México eran demasiado optimistas al esperar un crecimiento de 3.08 por ciento para el tercer trimestre, 3.38 para el cuarto y 3.0 para todo el 2005. Mi escepticismo emanaba del hecho de que estos crecimientos anuales implicaban crecimientos ajustados por estacionalidad demasiado grandes.

Los datos que se tienen del IGAE hasta ahora parecen indicar que tenían razón los analistas que contestaron la encuesta del banco central. El crecimiento del IGAE en julio fue de 2.0 por ciento anual lo que implica un crecimiento trimestral altísimo del 2.0 por ciento ¡Este crecimiento anualizado es igual a 27 por ciento! En agosto, la variación anual es de 4.5 por ciento que ajustada por estacionalidad es equivalente al 0.8 por ciento y anualizado es 9.5 por ciento, también muy alto.

Todavía no sé que factores pudieron haber impulsado de esa forma el crecimiento de una forma tan repentina. El promedio de crecimiento de estos dos meses con respecto a los mismos meses del año pasado es 3.2 por ciento. No parece tan difícil que se dé el crecimiento de 3.1 esperado por los analistas del sector privado.

Al ver esto estuve por un lado, al borde de la depresión y, por el otro, tentado a pedir de rodillas trabajo en alguno de los grupos de consultoría encuestados por Banco de México para conocer sus modelos que pueden prever tan bien lo que depara el destino. Sin embargo, después de analizarlo con más tranquilidad pude ver que los analistas no son tan buenos como me pareció al principio.
La encuesta correspondiente a agosto contiene pronósticos de 3.37 y 3.47 por ciento en promedio para los trimestres tres y cuatro respectivamente. El mes siguiente, la encuesta se levantó entre el 26 de septiembre y el 3 de octubre y, como el IGAE de julio se publicó el 26 de septiembre, los analistas ya sabían del crecimiento tan alto en términos ajustados por estacionalidad del IGAE de julio; sin embargo, a pesar de la noticia positiva redujeron sus pronósticos para el tercer y cuarto trimestres a 3.08 y 3.38 por ciento, respectivamente.
A mi parecer, lo más difícil de prever era que el crecimiento de julio pudiera ser tan alto como 27 por ciento al anualizar el crecimiento trimestral. Eso es lo que me hubiera impresionado de los analistas, pero parece que no lo previeron e, inclusive, cuando se enteraron del dato, no notaron lo alto que era porque bajaron sus expectativas de crecimiento a pesar de las buenas noticias.
Creo que el lector está en todo su derecho de pensar que lo que pasa es que estoy ardido porque los datos van mostrando que mis expectativas estaban totalmente perdidas. Yo tampoco descartaría esa posibilidad. ¡Sufro!

1 comentario:

Esther Croudo Bitrán dijo...

Eugenio: Al parecer la economía nos juega esas pasadas, nadie puede predecir el futuro con certeza, ni Alan Greenspan.

Saludos